La soledad es muy cómoda
no dependes de nadie
administras tus tiempos
nadie critica tu desorden
comes lo que quieres
eliges tus horas de dormir
sólo tú puedes herirte con tus pensamientos sombríos
que siempre ahogas con esperanzas fútiles
la soledad es tan cómoda
que puedes hundirte en ella
y siempre te abrazará en su lecho suave para dormir
pero cuando decides
salir
decir sí a las invitaciones de tus viejos amigos
decir sí a celebrar los buenos momentos
decir sí a tender un hombro para llorar
decir sí a esas cosas tan engorrosas
como compartir la comida
reírse de malos chistes
discutir por estupideces
abrazarse
charlar bajo la lluvia
o dormir con alguien
esas cosas que hacen perder el tiempo y la paciencia
y que parecieran nutrir el espíritu
descubres que la soledad es muy cómoda
pero incómodamente solitaria.
lunes, 19 de septiembre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
Vacuna para el deber ser
El mundo del deber ser no es funcional para nadie, mas que para mí. Todos saben que existe pero nadie se lo toma tan en serio. Y yo... Debes decir la verdad. No debes emborracharte. Debes ser amable con todos. No debes ser infiel. Debes casarte y tener dos hijos. No debes llegar a los 30 sin ser lo que esta sociedad cataloga como una mujer exitosa. Y esa mierda. Hace años descubrí que estas reglas autoimpuestas no me sirven de nada y aún no logro deshacerme de ellas.¿Hay una vacuna para el deber ser? ¿O ya está descontinuada? No me extrañaría, siempre llego cuando todos ya se han ido.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Anecdotario
Esta historia se repite, cada vez que Nan requiere hacer trámites to the hell:
-Nan: Madre, puedes darme mi CURP y el acta de nacimiento que te di?
-Mrs. Noir: Me diste?
-Nan: Sí, te las di cuando dijiste que me ibas a asegurar en el IMSS.
-Mrs. Noir: Tú a mí no me diste nada.
-Nan: Sí, madre. El mes pasado. Fuimos a las oficinas del IMSS y las necesitabas, así que te di todos mis documentos. Me los puedes dar por favor?
-Mrs. Noir: Fuimos al IMSS?
-Nan: Sí, y a ver lo del seguro popular. Te acuerdas? Cuando te daba miedo que me rompiera una pata?
-Mrs. Noir: Tú y yo no fuimos a ningún lado. Yo no tengo nada.
-Nan: Madre... tú los tienes...
(Mrs. Noir da de vueltas y busca entre sus papeles)
-Mrs. Noir: Yo no tengo nada. Tú como siempre, tienes tu tiradero y cuando necesitas algo, vienes y me echas a mí la culpa. Yo siempre tengo que estar al pendiente de todo en esta casa. De mis cosas, de mi trabajo y encima de tus papeles. Muy grandecita para andar con el novio pero no eres capaz de tener tus papeles en orden. Y como siempre me echas la culpa a mí. A ver qué vas a hacer si no aparecen. Gusto me va a dar, pero merecido te lo tienes, porque eres una desordenada, mira yo, papel que tomo, papel que dejo en su lugar, no es posible que a tu edad tenga una que andarte recogiendo los papeles por todos lados, a ver, esas facturas, tienen meses ahí tiradas, yo no se para que te facturo si esas facutras siempre están ahí tiradas...
(encuentra mis papeles)
¡Aquí están! Ah... sí... yo los tenía... ya recordé... que los puse aquí en este folder. ¿Ves? Yo siempre tengo mis folders en orden, siempre sé donde está todo. No se porqué no eres capaz de recordar dónde dejas las cosas...
-Nan: ¬¬ gracias, madre.
¿Qué haría una sin su madre?
-Nan: Madre, puedes darme mi CURP y el acta de nacimiento que te di?
-Mrs. Noir: Me diste?
-Nan: Sí, te las di cuando dijiste que me ibas a asegurar en el IMSS.
-Mrs. Noir: Tú a mí no me diste nada.
-Nan: Sí, madre. El mes pasado. Fuimos a las oficinas del IMSS y las necesitabas, así que te di todos mis documentos. Me los puedes dar por favor?
-Mrs. Noir: Fuimos al IMSS?
-Nan: Sí, y a ver lo del seguro popular. Te acuerdas? Cuando te daba miedo que me rompiera una pata?
-Mrs. Noir: Tú y yo no fuimos a ningún lado. Yo no tengo nada.
-Nan: Madre... tú los tienes...
(Mrs. Noir da de vueltas y busca entre sus papeles)
-Mrs. Noir: Yo no tengo nada. Tú como siempre, tienes tu tiradero y cuando necesitas algo, vienes y me echas a mí la culpa. Yo siempre tengo que estar al pendiente de todo en esta casa. De mis cosas, de mi trabajo y encima de tus papeles. Muy grandecita para andar con el novio pero no eres capaz de tener tus papeles en orden. Y como siempre me echas la culpa a mí. A ver qué vas a hacer si no aparecen. Gusto me va a dar, pero merecido te lo tienes, porque eres una desordenada, mira yo, papel que tomo, papel que dejo en su lugar, no es posible que a tu edad tenga una que andarte recogiendo los papeles por todos lados, a ver, esas facturas, tienen meses ahí tiradas, yo no se para que te facturo si esas facutras siempre están ahí tiradas...
(encuentra mis papeles)
¡Aquí están! Ah... sí... yo los tenía... ya recordé... que los puse aquí en este folder. ¿Ves? Yo siempre tengo mis folders en orden, siempre sé donde está todo. No se porqué no eres capaz de recordar dónde dejas las cosas...
-Nan: ¬¬ gracias, madre.
¿Qué haría una sin su madre?
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